—¿Esos son látigos? —Pregunta Chloe, alejándose de mí, y acercándose a la pared donde están colgados los látigos, sé que lo hace para cambiar de tema. —¿Has usado alguno de estos?
—Si, de hecho, los he usado todos. —Le respondo muy serio
—¿En serio?
Me acerco a ella y le pregunto con curiosidad
—Sí. ¿Hay alguno que llame tu atención?
—Ese —Dice señalando con el dedo un látigo negro y largo.
—¡Mmm!, interesante elección. El de cuero de venado, un látigo algo agresivo para una inexp