Sus frentes quedaron cerca… demasiado cerca. Entonces, él la miró sin decir palabras.
Fiorina abrió los ojos. Sus labios estaban tibios. Y su pulso, descontrolado.
"Ah, Dios… menos mal… terminó"
Pensó ella, esperando sentir alivio, pero… ¡IMPOSIBLE! ¡Era lo que menos sentía en ese momento!
A lo lejos, casi imperceptible, un zumbido suave cruzó el aire.
Zzzz~
Un dron flotaba a distancia, discreto, captando la escena: el yate, los fuegos apagándose, la cercanía entre ellos.
Giorgio alz