Sus frentes quedaron cerca… demasiado cerca. Entonces, él la miró sin decir palabras.
Fiorina abrió los ojos. Sus labios estaban tibios. Y su pulso, descontrolado.
"Ah, Dios… menos mal… terminó"
Pensó ella, esperando sentir alivio, pero… ¡IMPOSIBLE! ¡Era lo que menos sentía en ese momento!
A lo lejos, casi imperceptible, un zumbido suave cruzó el aire.
Zzzz~
Un dron flotaba a distancia, discreto, captando la escena: el yate, los fuegos apagándose, la cercanía entre ellos.
Giorgio alzó la vista apenas. Lo vio de reojo, y no hizo nada.
La noche siguió su curso.
Fiorina notó el gesto, pero no dijo nada. Algo dentro de ella entendió que eso también formaba parte de todo ese teatro.
Eso no debía molestarla… ¡¿Pero por qué carajos sentía que le dolía?! ¡Una m@ldita sensación punzante en su pecho!
El silencio volvió a caer entre ambos, más espeso que antes.
—Ven —dijo Giorgio al cabo—. Entra. El aire está cambiando.
Ella asintió, sintiendo la brisa mucho más helada.
Ent