Capítulo 114: El ADN.
✧✧✧ Más tarde. En el hospital privado. ✧✧✧
Giorgio Marchesani esperaba de pie frente a la puerta de la sala privada. Tenía la espalda recta, el traje impecable, la expresión controlada. Pero esa calma era falsa.
Era la calma de un hombre que se estaba obligando a no romper nada, a no gritarle al mundo, a no perder el control. Sus dedos sostenían el teléfono con firmeza, como si el aparato fuera un arma, y su mandíbula estaba dura, marcada, tensa.
Los pasos llegaron por el pasillo con un