Mundo de ficçãoIniciar sessãoLos dos hombres se miraron a los ojos, parecía que estaban midiendo su temple y ninguno estaba dispuesto a dar un paso atrás.
—No estoy jugando Balthazor, quiero a mi hija de regreso, y la quiero ahora.
—Eliot, mi amigo, por más que me gustaría complacerte, y tú sabes que es así. —El hombre solo le estaba dando manejo —Lamento no poder hacer lo que me pides, tu hija está enferma como bien dijiste; y quien m







