El sol matutino se filtra suavemente a través de las cortinas, iluminando el comedor con una luz cálida. Una calidez que no llega a ninguno de los ocupantes. Todos están sentados alrededor de la mesa, tomando el desayuno en un silencio que por momentos se vuelve demasiado asfixiante. El crujido ocasional del pan tostado y el tintineo de las tazas de café son los únicos sonidos que llenan el aire.
Emil y Ioana se marcharon a primera hora para poder llegar temprano a su casa. Aunque todos estuvie