Anabella se le quedo mirando a su amiga con una sonrisa en el rostro, pero no dijo nada, Jane se encontraba con la cara de completa felicidad, sabía que su amiga se encontraba feliz, y realmente Anabella se lo merecía, era una mujer dulce, inteligente, fuerte y amorosa.
¡guay! —dijo Jane con alegría — mereces un regalo, te comprare algo — hablo Jane, una linda blusa, una pulsera — la joven medico se encontraba feliz — ahora vamos a comer tienes que alimentarte, necesitas estar fuerte —
Sueña,