Una hora más tarde Jean Carlo se encontraba en su casa, Anabella lo recibió con una sonrisa, la mujer tenía la cara marcada con preocupación, por el rostro de Jean Carlo se mostraba los estragos del cansancio por haber viajado tantas horas.
He llegado, Annie — hablo el hombre con una mirada llena de amor hacia su esposa — tengo mucho sueño, creo que debería dormir un poco — Jean Carlo se quitó los zapatos y comenzó a desnudarse — me daré una ducha, ¿puedes pedir que nos traigan la cena a la re