89| Sólo una opción.
Analía no perdió su forma de loba. Sabía que aquello la protegería más de los golpes. Y así fue: su cuerpo fue arrastrado por la pendiente y golpeado por piedras, ramas y la tierra llevada por la corriente que salía del tubo.
Extendió la conciencia buscando a los demás, cada uno tratando de sobrevivir a su manera. Después de varios metros, tal vez 100 o 200, el agua se dispersó lo suficiente como para que pudiera ponerse de pie. En su forma de loba, la ropa se le rasgó, pero logró afianzarse co