107| Emboscada.
La mañana siguiente fue tensa y silenciosa. Analía se había acostado con una maraña de pensamientos que le impidieron dormir gran parte de la noche, y al despertar asumió que todos los demás habían escuchado la discusión que había tenido con Salem.
El Alfa ni siquiera la miró ese día, lo cual le dolió profundamente. Analía sabía que él lo hacía para protegerla, porque quería verla sana y salva; amarrarla a otro contrato de vida o muerte sería, como él mismo decía, arriesgar su existencia. Si Sa