C209- CELOS QUE QUEMAN (II)
Drakos irrumpió como una tormenta, empujando a Therion contra el pilar con un golpe seco. El otro dragón cayó de costado, desorientado por un segundo, hasta que alzó la mirada y lo reconoció.
—¿Te creíste con derecho a tocarla? ¿A susurrarle en la oreja como un amante? —La voz de Drakos vibraba, cargada de fuego.
Therion no se defendió, pero sus ojos eran fríos.
—Solo le di la verdad que tú le niegas. ¿Tanto miedo tienes a que ella elija, Drakos?
Justo cuando el rey