UNA SEMANA DESPUES
NARRA LIAM KANE
Una semana entera se deslizó por mis manos, una semana llena de trámites burocráticos y documentos por firmar. Algunos de ellos llevaban la palabra –confidencialidad– mientras que otros llevaban la promesa de un salario que superaba mis expectativas. Hubo también aquellos que delineaban las expectativas de mi comportamiento en el nuevo puesto que estaba a punto de asumir. Cada firma era un compromiso, un paso más hacia un territorio desconocido que, al mismo