La reunión termina sin un verdadero cierre, porque aunque las carpetas vuelven a ordenarse sobre la mesa y los asistentes se dispersan con esa rapidez silenciosa que caracteriza a quienes trabajan en empresas donde cada gesto se interpreta como una señal del futuro, la tensión que queda suspendida entre Amara y Jean Pol no se disuelve cuando la puerta se cierra, sino que permanece flotando en el despacho como un eco de todo lo que ninguno de los dos está dispuesto a decir en voz alta.
Amara se