CAPÍTULO 80. AVIÓN PERDIDO
Adriana se levantó, abrió la nevera ejecutiva que había en su habitación y sacó agua. Después de tomar esta, se volvió a acostar. Ella tenía ganas de llamar a Mateo. Al ver la hora, optó por dejarlo así. Luego, fue a la habitación del bebé, para ver cómo estaba.
El niño estaba bien, no obstante, ella tenía un sobresalto, un susto. Al volver a su habitación, decidió ponerse a orar, hasta que se calmó y se quedó nuevamente dormida.
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Al día siguiente, en la mañana Adriana recibió un mensaje d