CAPÍTULO 59. ¡ESE BEBÉ TAMBIÉN ES MIO!
—¡Sí, ya vamos! —respondió Mateo, sonriendo. Él la tomó de la mano y caminando con ella hacia el consultorio, confiado que esta no hará ningún escándalo.
—¡Señora Adriana! —Llamó de nuevo la secretaria— ¿Usted dejó la copia de su prueba de embarazo, en la consulta pasada? —preguntó esta, antes que ellos entraran.
Mateo, volteó violentamente, asombrado para mirar a Adriana a los ojos, con rabia controlada, pero ella lo evadió, respondiendo a la secretaria:
—¡No!
Adriana, nuevamente evitó la mira