CAPÍTULO 173. LUNA DE MIEL
En la iglesia...
Mateo y Arantza sonrieron, siguiendo su camino al altar, en donde estaba Mauricio con su mamá del brazo, esperando por ella. Él, también estaba muy nervioso por lo que al ver que esta se acercaba, se le corrieron lágrimas de felicidad.
Mateo, antes de entregar a su hermana, le dijo:
—¡Te estoy entregando una de las mujeres más importante de mi vida! Te voy a agradecer que la protejas, la cuides, respetes y ames sinceramente.
—Te prometo dar todo de mí, para que tus palabras se