Los sentimientos de Oliver eran un remolino, desde que conoció a la esposa de su padre, quedó encantado desde ese primer momento, si, su madrastra, ¿Qué locuras estaba pensando?
Dentro de los hombres hay códigos, que nunca se escribieron, pero siempre debían ser respetados, aunque como todo en esta vida, la palabra “siempre”, no siempre irónicamente, cumplía con su significado al pie de la letra.
— ¿Hambriento joven Oliver?— le preguntaba la jefa de la cocina, Marta, al hijo de su jefe, q