Como un toro salvaje, deseoso de investir a su víctima, de esa misma manera camina Demitrius por los pasillos del hotel. Ni siquiera se ha detenido para apreciar otra de sus creaciones. Él solo quiere encontrar al hombre que parece estar dispuesto a ridiculizar el apellido que tanto le ha costado mantener entre los más reconocidos y poderosos del mundo. Con Andreus siempre es lo mismo, sus anhelos por apoyar a la familia son nulos.
Ann va detrás de su jefe diciéndole cosas que él no logra ente