~ BIANCA ~
Llegar a la Tenuta con toda la familia fue surreal de una forma que no podía procesar completamente.
Dos autos subieron por el camino de ripio. En el primero, yo al volante con Mia en el asiento del pasajero y Zoey atrás. En el segundo, Christian conduciendo con Dante.
"Necesitas respirar", dijo Zoey, inclinándose entre los asientos delanteros. "Estás tensa como cuerda de violín a punto de reventar."
"No estoy tensa", mentí, manteniendo los ojos fijos en el camino.
"Tus manos están blancas", observó Mia, señalando con la barbilla. "De tan fuerte que estás agarrando el volante. Vas a terminarlo arrancando."
Forcé a mis dedos a relajarse, uno por uno, sintiendo la sangre volviendo a circular.
"Es importante", admití finalmente. "Necesito que salga bien. Que les guste. Especialmente Christian. Que se sienta cómodo. Que nadie diga nada que no debería."
"Va a salir bien", garantizó Zoey con esa confianza inquebrantable característica. "Nico obviamente está loco por ti. En serio,