~ BIANCA ~
Su boca se movió sobre la mía con un hambre que me quitó el aire, sus manos sosteniendo mi rostro. Mi cuerpo pegó en la pared fría, pero todo lo que lograba sentir era su calor, quemando a través de nuestras ropas.
Cuando finalmente se alejó algunos centímetros, estábamos ambos jadeantes. Sin quebrar el contacto visual, estiró el brazo al lado y oí el clic metálico y decisivo del cerrojo siendo girado. La puerta estaba trancada.
Aquel sonido pequeño resonó como un trueno dentro de mí. Era el sonido del mundo siendo cerrado del lado de afuera. Nada más importaba. No la posada, no las deudas, no el mañana. Había solo nosotros dos en aquella sala envuelta en sombras, el crepitar del fuego y la tormenta que habíamos desencadenado.
Volvió toda la atención a mí, y su expresión era de una concentración feroz.
"Ahora", susurró, su voz un gruñido áspero que hizo que un escalofrío recorriera mi espina, "nadie va a interrumpirnos".
Antes de que pudiera responder, sus manos bajaron de