~ BIANCA ~
Por primera vez sentí a Nico corresponder mi beso de verdad.
No fue solo aceptación pasiva. No fue aquella tolerancia educada que venía demostrando toda vez que lo besaba. Fue real. Genuino. Urgente.
Sus manos descendieron a mi cintura con una firmeza que me tomó desprevenida. Sus dedos se cerraron alrededor de la curva de mis caderas y me jalaron contra él con fuerza, eliminando cualquier espacio que todavía existía entre nuestros cuerpos. Sentí cada músculo de su cuerpo presionado contra el mío, sólido y caliente a través de las capas de ropa. Su calor me envolvió completamente, haciendo que mi estómago diera un nudo y mi corazón se disparara.
Por un momento glorioso, por un segundo perfecto y suspendido en el tiempo, pensé que finalmente, finalmente, aquella pared irritante de autocontrol que mantenía tan cuidadosamente había desmoronado.
Pero entonces, como siempre pasaba, como ya debería haber previsto, la fachada volvió.
Nico me alejó. No fue brusco. Fue delicado, cas