~ NICOLÒ ~
No logré dormir.
Me quedé acostado en la cama, encarando el techo oscuro de mi cuarto, oyendo el reloj en la pared marcar cada segundo que pasaba con un tic-tac metódico e irritante.
Mi mente no paraba.
Giraba y giraba en círculos viciosos, siempre volviendo a los mismos problemas. La vinícola necesitaba mantenimiento que no tenía dinero para hacer. La posada estaba con reservas bajas para la temporada. Las cuentas se acumulaban. Y Bella... Bella necesitaba tantas cosas que apenas lograba dar cuenta.
Y ahora, además de todo eso, estaba Bianca.
Una mujer que apenas conocía. Una mujer que ni lograba saber bien quién era. Pero que creía, con todas las fuerzas, que íbamos a casarnos.
Y no podía contradecirla.
El médico había sido claro: no estresar, no crear conflictos, dejar que la memoria volviera naturalmente. Y había concordado. Había firmado los papeles asumiendo responsabilidad por ella.
Pero nadie me había avisado que sería tan difícil.
Nadie me había avisado sobre sus o