Mundo ficciónIniciar sesiónLa tercera semana de tratamiento estaba siendo particularmente brutal. Mi cuerpo parecía haber declarado guerra contra mí mismo: hinchazón en lugares que ni sabía que podían hincharse, cambios de humor que me hacían llorar viendo comerciales de papel higiénico, y una sensibilidad en los pechos que hacía incluso los abrazos incómodos. Estaba acostada en el sofá de la sala, vistiendo un pantalón de sudadera holgado y u







