La casa de Ellis estaba en silencio, excepto por el suave sonido de su respiración mientras yacía en el sofá, envuelta en mantas para mantenerse abrigada. Su fiebre había disminuido un poco, pero aún estaba claramente enferma. Vittorio la observaba con preocupación mientras se dirigía a la cocina.
Mientras buscaba ingredientes en el refrigerador y los armarios para hacer una sopa reconfortante, su mente vagaba hacia el pasado. Recuerdos de cuando estaban casados y él solía cuidar de ella cuando