Mundo ficciónIniciar sesiónAcostada junto a Vittorio, Ellis recorría despreocupadamente sus dedos por el pecho de él, su toque suave y curioso. Mientras sus dedos se deslizaban por su piel, ella notó las sutiles marcas de heridas de bala esparcidas en el pecho. Su frente se frunció con preocupación e intriga.
Contando las cicatrices, Ellis susurró suavemente:
—Vittorio, ¿cuántas heridas de bala tienes?
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