La joven se mantuvo en el silencio. No le hacía bien la cercanía de aquel sujeto, él era una antítesis, un ser tan perfecto que causaba aturdimiento, no estaba exenta de caer en el efecto del sexy profesor.
—Él siempre es así de molesto, gracias por lo que has hecho.
—Descuida, ya no te quito más tiempo, come tranquila —añadió y finalmente la dejó sola.
La verdad es que se le había cerrado el apetito, a esas alturas ya no tenía hambre y decidió tirar el resto. A continuación, tomó sus cosas y