La golpeó fuerte en la cabeza y todo se volvió al instante borroso. Apenas alcanzó a oír a alguien diciendo apresuradamente:
—¿Cómo sucedió esto? ¡Es un error grave! Lucía, Lucía...
Conforme las voces se desvanecían poco a poco, Lucía se desmayó. Cuando recuperó el conocimiento, estaba en el hospital, mirando el techo blanco con aturdimiento y un intenso dolor de cabeza.
—¡Lucía, por fin has despertado! —exclamó Paula, levantándose de la silla con los ojos enrojecidos y preguntando angustiada—.