William respiró profundo, después de todo, pues sabía muy bien cómo era el genio de Adriano.
—¿Y bien?, ¿Te piensas quedar ahí parado, viéndote? —habló Adriano, William se sobresaltó.
—Señor Connor, es que la reunión que había hoy en la tarde y que el señor Oliver debía ir directamente —dijo William tragando saliva.
—Sí, sé muy bien cual es la dichosa reunión, ¿qué sucede? —habló Adriano mientras mira los documentos que sostenía en sus manos.
—Lo que sucede es que el señor Davis llamó hace unos