Mundo ficciónIniciar sesiónAkem
Voy conduciendo a toda mecha, Arabella ha dejado de delirar; le coloco dos dedos en el cuello para tomarle el pulso y no se siente nada.
¡No me puede dejar joder!.
Hago lo mismo con su muñeca, nada, acelero más; pasandome por los huevos los semáforos. Llegamos al hospital y Boris me es







