3 AÑOS DESPUÉS
El teléfono de mi escritorio sonó.
—Dime, Yune—mi voz sonó arrastrada por el cansancio.
—La paciente de las siete ha cancelado—dijo con un suspiro—, ¿Quieres que reagende?
—Por supuesto—contesté quintándome los lentes y los dejé en el escritorio—. ¿Podrías traerme su archivo, por favor?
—En seguida.
Muy bien eso significaba que saldríamos temprano y que podría pasarla bien.
Mi celular vibró con mensajes nuevos, rodeé los ojos, era él de nuevo. Observé los mensajes por