En el retén todo fue normal, ella se hizo la dormida y prácticamente ni les revisaron el auto porque no es un retén de rutina, sino que alguien le ha puesto el dedo a unos narco menuderos y los uniformados los están esperando exclusivamente a ellos.
—No sabía que estabas esperando un hijo, ahora mi yerno tendrá que darme muchísimo más dinero por ustedes dos. —comentó el padre, ahora mucho más contento, y no es porque será abuelo, al contrario, está feliz porque ya ve sus bolsillos llenos de dól