Capítulo 17. Dicen que el tiempo cura todo
Valentina no pudo contener su emoción al escuchar las palabras de su amiga. El momento fue tan poderoso que los sentimientos la inundaron, las lágrimas se mezclaron con la sonrisa de sus labios.
—¡Mi hijo vivo! —exclamó sin casi poder ver, producto de sus ojos anegados.
Sara se acercó a ella, la tomó de la mano y le dijo.
—Amiga, dije eso porque debes averiguar bien, quizás esa tumba de tu hijo si exista, pero tampoco me gustaría darte falsas esperanzas. Necesitas mantener la calma y no perder