Capítulo 32: Un hombre manipulador.
Tarah Kontos.
Las palabras de Thalía me dejaron perpleja. Sus ojos se encontraron con los míos… ella me había descubierto.
Mi mente trabajaba a toda velocidad, buscando una respuesta que justificara la situación, pero no había forma de negar lo que era evidente, además, no quería hundirme más en mentiras. Mi garganta se apretó, y un nudo de ansiedad se formó en mi estómago.
—Thalía, te puedo explicar… —comencé, pero ella me interrumpió.
—No, Tarah… por favor, no te molestes… en explicar nada...