Capítulo 294: Hermanos celosos.
Georgina Hall
Veía de rodillas a Zucker con sus ojos brillantes de la emoción, me parecía mentira, tenía la sensación de que me había quedado dormida y estaba en un sueño, porque la otra opción es que él se hubiese vuelto loco.
Me llevé la mano a la boca y cerré los ojos con fuerza, mientras mi corazón golpeteaba en mi pecho como si se trataran del repique de las campanas de una iglesia, me llevé la mano al pecho y por fin abrí los ojos de nuevo y sí, él continuaba allí, de rodillas, esperando