Mundo ficciónIniciar sesiónEl apartamento del piso once poseía el martes por la noche una cualidad que Cassandra había aprendido a reconocer durante las últimas noventa y seis horas de convivencia forzada con Sebastián: ese silencio expectante que precedía a las decisiones que alteraban la naturaleza fundamental de una relación sin posibilidad de retroceso. Eran las diez y cuarto de la noche. El reloj digital de la cocina marcaba cada segundo con precisión metronó







