Capítulo 66: Desconocido amable
El nombre resonó en el pasillo, cortando la tensión como un cuchillo.
Ninguno se movió de donde estaba. Damián siguió con su mirada fija en ella, su cuerpo aún a centímetros del suyo y su respiración aún caliente sobre su rostro.
No hizo nada por alejarse, por fingir que no estaba sucediendo nada. Se quedó unos segundos más así, mirándola con esa furia que aún ardía en sus ojos, mientras su mano derecha permanecía suspendida en el aire, a medio camino del bolso q