CAPÍTULO 22
En la mañana, las llantas y lianas del carruaje de Julián aparecen rasgadas, el lobo lo hizo muy temprano pues quiere mortificar un poco más a su padrastro.
— No podremos irnos, pasaremos la noche aquí hasta que el carruaje nos permita irnos.
— Te pondré un coche, solo quiero que te largues, tu presencia es molesta para nosotros — Mauricio gruñe, el desprecio que ahora siente por Julián va más allá de su actitud rebelde, es un lobo que siente celos y no puede disimular que protege l