Enmanuell había dado instrucciones a los pequeños de mantenerse dentro del auto.
—Mis niños aquí se quedan que yo voy a aclarar algo con ellos allá, no se muevan de aquí...y tu pequeña escurridiza, no vayas hacer una de las tuyas. —advirtió Enmanuell sabiendo lo traviesa que era su hija.
—No papito...aquí nos quedaremos. ¿Verdad Dante?
—Mmj. si, aquí nos quedamos tio. —respondió Dante cruzando los dedos por la mentiras que decía.
—Ves papito, tienes una niña bien portada.
—Eso espero, —respondi