—Lo mejor será extender las alfombras que utilizamos para ensayar y tumbarnos sobre ellas,debemos descansar—asentí sin prestarle demasiada atención,concentrado en lo que estaba comiendo.
Me acosté apoyando mi cabeza sobre mi mochila,boca arriba,mirando el techo de madera de la habitación,todo el lugar era apenas iluminado por la luz de la Luna que entraba por las ventanas,miré a mi izquierda por el rabillo del ojo,observando los lentos movimientos de Liam. El morocho suspiraba por lo bajo cada