Ahora, todo depende de ella.
En la entrada del hospital había muchos periodistas, y las víctimas aún seguían llegando.
Me dirigí corriendo a la recepción, pregunté si había una paciente que fue derivada del accidente, con él nombre de Luz.
Después de unos minutos, me confirman que sí.
Mi corazón comenzó a acelerar, mi mano templando, casi no me puede salir la voz.
—¿ Cómo está, ella?
Pregunté ansioso.
La enfermera duda en responder,
–Soy su novio, tengo que saber de ella.
—Mi obligación es comunicarme, con sus padres.
De