MEGAN
Debo estar loca, demente, al decirle o mejor dicho, pedirle algo como esto a Morgan, quien con su mirada lo dice todo, en menos de un pestañeo lo tengo sobre mí, rodeando mi cuerpo desnudo, levantando mi mentón con fiereza, maldito defecto que tiene al hacerlo, solo me provoca.
—No sabes lo que dices —gruñe.
—Hazme tuya —le repito—. Por favor.
Tensa la mandíbula con fuerza, un brillo sádico se ancla en sus ojos y creo que me he vuelto loca, pero juro que siento su dureza debajo de sus