ARYA
Me encuentro en los brazos de mi madre, quien no deja de mimarme y de llenarme de pequeños besos, en la cien. Mientras mi padre camina de un lado a otro con los ojos llenos de llamaradas, para ser un hombre que acaba de salir de un coma y del Hospital, se encuentra bien.
Me alegro, no es mal plan, solo que no puedo dejar de admirar con firmeza al hombre que ha sido mi héroe.
—Tranquila, bebé —me susurra mamá.
Entre sus brazos siempre me he sentido protegida, sé que nadie puede con ella,