Capítulo 13. El trato *Marco*.
Me fui de allí desolado, ese hombre no se habría atrevido a mentirme, en Nápoles era temido y respetado. Nadie se atrevería a estafarme así, por lo que eran verdad sus palabras, la hermana de Nicoletta por voluntad propia había vuelto a trabajar allí ¿Pero por qué? Yo había saldado su deuda y era libre, no podía ocuparse de su hermana pequeña, darle solo afecto y amor, que es lo que necesitan todos los niños antes de cualquier cosa.
¿Cómo iba a decirle eso a Nicoletta? No podía... no podía con