Patricia soltó una risita: —Todavía dices que no sientes nada por él, pero ya estás pensando en su futuro.
—Patricia...... —la cara de Fabiola se puso roja.
Patricia habló seriamente: —Está bien, está bien, por tu bien, no lo perseguiré más, ay, he perdido a un guapo, ¡tienes que compensarme con otro!
Fabiola finalmente respiró aliviada: —No hay problema, te encontraré cualquiera que quieras.
Las dos se rieron y regresaron al privado.
Cuando Fabiola entró, la mirada de Benedicto se posó en ella.