—Fabiola —Nina rápidamente trajo el fideo. —Lo hice bastante suave, no sé si será de tu agrado.
Fabiola comió unos bocados y elogió: —Está bastante sabroso.
—¿En serio? —se alegró Nina, con sus cejas y ojos curvándose. —Si te gusta, todavía hay más en la olla.
Fabiola miró a Nina, sin decir nada.
Nina preguntó curiosa: —¿Qué sucede, Fabiola?
Fabiola dijo: —¿Recuerdas la promesa que te hice antes?
Nina pensó por un momento antes de responder con duda: —¿Te refieres a que me convertiré en una actr