Sin embargo, de repente recordó la última foto que aquella mujer le había enviado.
Una foto de una joven vestida al estilo de los palacios europeos junto a Benedicto...
La luz centelleante en los ojos de la joven era como una aguja que se clavaba en el corazón de Fabiola, haciendo que se despertara bruscamente y empujara a Benedicto con todas sus fuerzas.
Al ver la resistencia de Fabiola, una sombra de dolor cruzó por el fondo del corazón de Benedicto, pero rápidamente, volvió a la normalidad: —