Cuando Fabiola se enteró de que la tienda 4S quería regalarle el último 911, se quedó atónita por unos segundos.
—Esto es nuestro agradecimiento —dijo el gerente, aunque ni él mismo podía creerlo.
Fabiola naturalmente tampoco lo creía: —Un regalo tan valioso, no puedo aceptarlo.
—Lo mereces —de repente se escuchó una voz desde el segundo piso.
Fabiola levantó la vista y vio a Cedro mirándola desde arriba.
Inmediatamente, Fabiola frunció el ceño.
No le gustaba el tono casi condescendiente de Cedr