—Natalia, ¿qué pasa? —Fabiola miró a Natalia, quien aún no había hablado, y preguntó con paciencia.
Natalia levantó la cabeza, miró a Fabiola y después de una pausa, finalmente habló bajo la mirada alentadora de Fabiola: —Jefa, ¿puedo ir a Grupo Salinas contigo?
Fabiola sonrió al escucharla: —¿Quieres venir a Grupo Salinas conmigo?
Natalia mordió su labio, asintiendo, pero rápidamente agregó: —Jefa, no es que quiera colgarme de tu éxito, eh, bueno, sí lo es, quiero seguirte y aprender de ti...
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