Capítulo 281
Alejandro, sin avergonzarse, respondió con una risa: —Entre nosotros no hay diferencias.

Mientras giraba el volante, su tono se volvió más serio: —Honestamente, me siento incómodo viendo a Fabiola tratando de ahorrarte dinero.

Benedicto, apoyando su dedo en la sien, dijo: —Ya lo sé.

Eso significaba que resolvería la situación.

Alejandro no siguió hablando del tema.

Tras colgar, Benedicto regresó a la sala de reuniones y vio a Emilio esperando ansiosamente. Con tono indiferente, dijo: —Puedes irt
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