Cuatro guardias de seguridad entraron y sacaron a Leonora y Rosalía.
El guardaespaldas de Rosalía no se atrevió a interferir y los siguió resignadamente al salir del centro comercial.
Después de manejar la situación, el gerente general se acercó a Alejandro con una reverencia: —Señor Torres, esto es lo que el señor Sánchez le envía.
Alejandro echó un vistazo a una tarjeta.
—Contiene tres millones. Puede gastarlos en cualquier tienda de Grupo Sánchez. El señor Sánchez dijo que es para disculparse