Miro horrorizada a mis sorprendidos padres. Me miraban con los ojos muy abiertos al verme abofetear a Silvestre delante de ellos.
Dios, ahora me pongo en peligro.
—Amalia Cruz, ¿qué demonios acabas de hacerle a Silvestre? — Mamá estaba tan enojada mientras caminaba hacia nosotros y me empujó hacia ellos.
—Mamá, puedo explicarlo—, tartamudeé.
Pero ella sólo me miró fijamente haciendo que cerrara la boca. Se volvió hacia Silvestre, que tenía la mejilla roja por mi bofetada.
—Está claro que estás